Los cambios posturales en el adulto mayor son fundamentales para su calidad de vida. Y más especialmente si es un paciente con úlceras de presión. Estas lesiones, conocidas también como escaras o úlceras de decúbito, las produce una presión ósea prolongada sobre piel y tejido. Por este motivo suelen aparecer en personas que pasan buena parte de su tiempo sentadas o encamadas. Veamos hasta qué punto son relevantes los cambios posturales en ancianos y qué ejercicios de control postural para adultos existen.
Como decíamos, las úlceras por presión suelen darse en personas mayores, dependientes o con movilidad reducida. La permanencia durante horas en la misma posición y una mala circulación sanguínea son los factores clave que las propician. Aparecen en zonas como los glúteos, el hueso sacro, los tobillos, los talones, etc.
Los familiares deben conocer qué implicaciones conlleva esta dolencia. No obstante, son los profesionales los únicos capaces de asegurar el bienestar y el tratamiento más adecuado. Serán ellos quienes realicen los cambios posturales pertinentes en beneficio de la comodidad del paciente. Estas acciones solo pueden realizarlas especialistas y personal cualificado para levantar el peso del usuario sin que sufra molestia alguna.
Si hablamos de personas encamadas, generalmente se recomienda su movilización cada 2-3 horas. Se alternan ambos lados (decúbito lateral), se les coloca boca arriba (decúbito supino) y semisentadas (posición Fowler).
Como suele ocurrir en la mayoría de los cuidados que requieren los adultos mayores, la personalización del servicio debe ser plena. Dependiendo de las circunstancias del paciente serán convenientes un tipo de movilizaciones u otras.
Por supuesto, para que estas lesiones no aparezcan la prevención es la clave. Es muy recomendable que la persona anciana, mientras tenga un mínimo de movilidad e independencia, realice ejercicios. Con ellos podrá corregir la postura de la espalda, ganar en estabilidad y mejorar la orientación postural. Esta es la que nos permite relacionar las partes del cuerpo entre sí y con el entorno.
Asimismo, es habitual que tras una lesión cerebral el paciente experimente alteraciones del control postural. Al conllevar una pérdida de la estabilidad, puede disminuir drásticamente la independencia del individuo. En este caso, el ejercicio es también la solución para que recupere las habilidades motrices perdidas.
Existen múltiples ejercicios terapéuticos, de flexibilidad y fortalecimiento que los profesionales realizan junto al anciano para mejorar el control postural. La mayoría están enfocados a la práctica de movimientos similares a los que efectúan en sus tareas diarias. Este tipo de ejercicios de fisioterapia para personas mayores se entienden como actividades funcionales basadas en la corrección y control postural en bipedestación y sedestación: pedaleo con manos y piernas, paseos, acciones de levantarse y sentarse, subir y bajar por unas escaleras, etc.

En este trabajo es fundamental la presencia del especialista en fisioterapia. Deberá controlar, asistir y ayudar en los siguientes ejercicios de coordinación y equilibrio:
O lo que es lo mismo, sentado en una silla. Son muchos los movimientos que la persona anciana puede reforzar sin tener que estar de pie. Por ejemplo:
Pero, ¿y cuando descansa?, ¿se sienta correctamente? Los adultos mayores suelen adoptar posiciones inadecuadas, en buena parte por un mobiliario inapropiado para sus condiciones. Además, en un alto porcentaje de casos, se supera el tiempo de permanencia (recomendado en 30-40 minutos).
El especialista sabe como corregir la postura al sentarse del anciano. En general, trabajará con él para enseñarle y facilitarle la consecución de unas pautas básicas:
Los cambios posturales en el adulto mayor son tan importantes como la prevención con ejercicios adaptados a sus capacidades. Tener el apoyo físico y emocional de profesionales fisioterapeutas es sinónimo de potenciar la salud de los mayores.